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¿Cómo vivir agradecido cuando la desgracia nos ahoga?

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¿Cómo vivir agradecido cuando la desgracia nos ahoga?

Quizás una de las grandes ironías de la vida del ser humano es tener que aprender a dar gracias cuando no entiende de “que” da gracias, generalmente de niños se nos dice: “di gracias” “dale gracias”. Pero casi nunca nos explican que son las famosas “gracias”, mucho menos nos enseñan ha ser verdaderamente agradecidos.

 

Llega un momento en nuestra existencia en que nos detenemos y empezamos a ver todo lo malo que nos ha ocurrido y claro viene esa sensación de malestar, irritación y enojo,  ¿Por qué a mí? Nos damos cuenta que algo o alguien nos estuvo jugando sucio tal parece que por todo lo bueno que hicimos nos dieron a cambio todo lo malo posible…

Si, se siente horrible, quisiéramos saber exactamente quien o quienes tramaron esa indigna acción contra nosotros, que raro que en ese momento, no venga a nuestra mente ningún solo recuerdo de esos momentos hermosos, que sin duda, disfrutamos saboreando nuestra fruta preferida, comida, bebida o algún otro bocadillo, o bien aquella película que nos hizo reír hasta al cansancio, aquella caricia de algún ser querido, en fin a veces son detalles tan pequeños como la sonrisa de un niño o el suave perfume de una flor, o esa melodía que llena tus sentidos y trae paz a tu corazón.

Hace alguno días meditaba en todo lo malo que le pasó al Señor Jesús mientras nos vino a visitar, por culpa de un político excéntrico no nació en su casa, tuvo que huir por los celos del mismo político, cuando regreso sus hermanos no creían en Él, varias veces estuvieron a punto de apedrearlo, finalmente lo mataron, de la manera más cruel que pudieron hacerlo. Sin embargo Él es el que nos enseña a ser verdaderamente agradecidos, la gratitud como un valor es una actitud del corazón, por lo tanto no se da por las circunstancias externas sino por las internas, “dad gracias a Dios en  todo; por que esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”(1ª.Tes. 5:18). Ser agradecido, es buscar la fuente de toda dádiva perfecta, y esta fuente sin duda es Dios.(Stgo. 1:17) No importa si el panorama que nos rodea es tenebroso o contrario a nuestros propósitos, Dios tiene el control de todo y de acuerdo a su voluntad, siempre perfecta, las cosas sucederán. Aunque a veces no sea lo que nosotros queremos. “Todas las cosas nos ayudan a bien…” (Rom. 8: 28)

Ciertamente Cristo lo sabía y así lo manifestó en la oración del Huerto de Getzemaní cuando dijo “sea hecha tu voluntad y no la mía”.( Mt.26:39)

Si bien no es fácil ser agradecido, tampoco es fácil vivir una vida llena de amargura y de estrés, odiado a todos y a nadie a la vez, llegando muchas veces al borde de la desesperación y la locura, por eso yo creo que es mejor dejar que la gratitud que viene del amor de Jesús que dice: “Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” (Mt.11:28 -30)

Seamos agradecidos, por voluntad propia, claro que hay mucho porque dar gracias e incluso por aquellas cosas que no tenemos, quizás nos hubieran traído problemas y dolores en lugar de bendición. Dar gracias es una actitud que sale de lo más profundo de nuestro corazón y fortalece nuestro espíritu, abriendo una fuente de grandes bendiciones para nosotros mismos y para los que nos rodean. ¡Gracias por tu atención a esta reflexión! ¡Dios te bendiga!